
Heredar suena sencillo… pero no siempre lo es
Cuando alguien fallece, su patrimonio (bienes, derechos y también deudas) pasa a sus
herederos. Por eso, más que “recibir una herencia”, muchas veces lo que hay que hacer es
gestionarla correctamente.
La buena noticia: con la información adecuada, puedes evitar errores típicos.
Primero: ¿hay testamento o no?
Hay dos escenarios principales:
Con testamento: se respetan las disposiciones del fallecido.
Sin testamento: se aplica lo que marca la ley (orden de herederos).
Este punto es clave porque cambia quién hereda y cuánto.
¿Qué pasos hay que dar normalmente?
Aunque cada caso es distinto, el proceso suele incluir:
Obtener el certificado de últimas voluntades
Localizar el testamento (si existe)
Identificar herederos y bienes
Formalizar la adjudicación de herencia
Pagar (si procede) los impuestos correspondientes
El tema que muchos pasan por alto: las deudas
Un error frecuente es pensar: “solo heredo lo bueno”. En realidad:
Las herencias pueden incluir deudas
Y la forma en que se acepta la herencia puede marcar mucho el riesgo
✅ Por eso es tan importante valorar si conviene aceptar de la manera más segura posible (por
ejemplo, a beneficio de inventario cuando proceda).
Impuestos en una herencia: no es “solo papeleo”
En general, suelen intervenir impuestos como:
Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones
Posibles cargas relacionadas con inmuebles (según el caso)
Además, hay plazos para cumplir y no conviene dejarlos para el final.
¿Te ayuda un abogado de herencias?
Sí. Un buen asesoramiento permite:
- Revisar el testamento y la situación real del patrimonio
- Calcular correctamente herencias y cuotas
- Evitar errores en trámites e impuestos
- Estudiar opciones si hay deudas o incertidumbre sobre el alcance de la herencia











